La vida católica en Asia

Desde hace un año he estado viviendo como miembro claretiano de la delegación independiente de Indonesia-Timor Leste. Esta delegación (pequeña provincia) está presente en dos países, Indonesia y Timor Leste. La experiencia de la vida católica en estos dos países es tan diferente como el día y la noche.

En Timor Leste, colonizado por los portugueses, la Iglesia católica es prácticamente la única Iglesia, (cerca del 95% de la población es católica). El lado positivo de esto es que la población está unida no sólo en su nacionalidad sino también en su fe. Ahí, las expresiones públicas de su fe,  que van desde procesiones hasta días festivos nacionales, son parte de la vida en Timor Leste. El aspecto negativo es que cuando solamente hay una Iglesia, la fe para muchos es sólo una expresión cultural en la que todos conocen las tradiciones pero no todos toman en serio la práctica de su fe. A menudo uno se puede percatar de las expresiones superficiales de fe, algo muy común cuando la gran mayoría tiene la misma religión, ya sea si la religión es el catolicismo, o en el caso de Indonesia, el Islam.

Indonesia fue colonizada por holandeses protestantes y aunque estuvieron aquí 500 años, su fe cristiana no se propagó tanto. Hoy en día el Islam continúa siendo la religión principal en Indonesia, el 88% de la población profesa  esta fe. Esto quiere decir que la sociedad  se mueve al ritmo musulmán, desde la política, la educación y los valores culturales en general. Los shows de televisión  también reflejan claramente esta realidad, es normal ver a hombres vestir el songkok, o a jovencitas vestir el hijab en shows de televisión y en comerciales.

Sólo un 9% de la población son cristianos y 3.5% son católicos. La mayoría de los católicos están concentrados en pocos lugares, como en Flores/Timor que es donde estoy yo ahora. El 2% de la población es hindú (Bali es famoso porque el 90% de la isla es hindú). Aquí casi todos están conectados con alguna religión, pues ser ateo a mediados de los años 60’s quería decir que se era comunista, por ende una amenaza para el país, y por esa razón, merecía ser asesinado.

Ser católico en Asia es una experiencia muy diferente. Con excepción de las Filipinas, los católicos son una porción muy pequeña de la población en todos los países asiáticos. Esto quiere decir que nuestra voz no es importante como lo es en otros países, en la política o en la sociedad en general. Sin esta voz, se vive en el mundo de una manera muy diferente.

Como minoría religiosa, constantemente se es recordado que sus valores no son iguales a los de los demás. Se enfrenta al reto de un sistema de valores mucho más arraigados y bien establecidos, más que los propios. La moralidad y el entendimiento de la persona humana son muy diferentes en algunas religiones orientales de lo que son en nuestra religión occidental. También, la idea americana de la tolerancia hacia los demás no es suficiente. Uno debe estar abierto a las tradiciones de otros, para vivir en armonía con los demás, pues la armonía es el centro de los valores de las culturas asiáticas. Sin apertura a otros, uno y su comunidad podrían verse excluidos en todos los niveles de la vida.

Ser católico en Asia es estar preparado para restricciones en la expresión de la fe y en algunos casos hasta perseguido. Aunque no es el caso en todos lados, sabemos que en muchos lugares la Iglesia no es tan libre como lo es en  Estados Unidos. Las iglesias en Vietnam puede que estén abiertas, sin embargo sólo realizan actividades espirituales en la parroquia, no  se permiten los programas de ayuda social (centro del valor católico). China no permite que las ordenes religiosas vivan juntas en comunidad. En la parte sur de las Filipinas, los católicos son regularmente (a veces cada mes y otras cada semana) atacados y asesinados por grupos de radicales musulmanes.

La experiencia de ser católico en Indonesia depende del lugar donde se viva. Si vives en la provincia donde actualmente me encuentro yo, el 50 % de la población es católico, y en la Isla de Flores, somos el 90% de la población. Aquí tenemos autonomía y voz en la vida de la sociedad. Fuera de estas áreas, la vida puede ser muy diferente.

Hay grupos de radicales musulmanes en Sumatra que trabajan activamente para sacar a los cristianos. Las leyes en muchos lugares hacen difícil que las ordenes religiosas construyan casas o iglesias, aunque haya católicos ahí. En algunos lugares el matrimonio interreligioso no es permitido y los conversos al cristianismo pueden ser castigados.

En este ambiente, Indonesia permite algunas prácticas religiosas que nosotros en Estados Unidos nunca habríamos imaginado. Por ejemplo, aunque la gran mayoría de la población es musulmana, 3 de las 6 festividades nacionales son cristianas (Navidad, Pascua y, Pentecostés).  Se televisan  comerciales religiosos durante estos días festivos  para desear a los cristianos/católicos bendiciones y felices fiestas. En Estados Unidos puede que recibamos mensajes festivos en Navidad o en la Pascua, pero no en el día de Pentecostés. El hecho de que reconozcan y nos den el día de Pentecostés como un día festivo nacional muestra un gran respeto y entendimiento de nuestra fe.

Algo más que me sorprende acerca de la vida católica en Indonesia es que las escuelas públicas proveen a los alumnos católicos, maestros de educación religiosa para educarles en su fe. El gobierno paga a maestros católicos para enseñar la fe católica a los estudiantes católicos mientras los musulmanes aprenden sobre su propia fe. Las escuelas públicas también permiten tener grupos  (clubs) católicos, algo imposible en los Estados Unidos, con excepción de las universidades estatales. Y finalmente, durante la Cuaresma, nuestro seminario ofrece días de reflexión a grupos de estudiantes católicos de escuelas públicas locales. No podía creer cuando me dijeron que algunos jóvenes de la escuela pública local vendrían a un retiro a nuestra casa. También me sorprendió mucho cuando los candidatos políticos vinieron a nuestro seminario a hacer campaña.

Indonesia se enorgullece en ser un país musulmán moderado. Ha trabajado muy duro para limitar los efectos de los grupos más radicales que siempre están tratando de imponerse sobre los grupos más grandes en la sociedad. Ciertamente un factor significante son sus raíces asiáticas y sus valores de armonía.  Para los católicos que viven aquí, la vida no siempre es armoniosa, sin embargo se reconoce totalmente el trabajo de los católicos que están a cargo de muchas instituciones (escuelas, hospitales) para la mejora del país. De esto he aprendido lo importante que es no sólo respetar a otros que son diferentes a ti, sino dialogar y relacionarse con ellos. Para mí, ahora, el estar más abierto a otros es parte de mi misión.

 
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