¿Qué es heroísmo?

 

Héroes… Supermán, Batman, El Zorro, Don Quijote… todos aquellos personajes de ficción que entretienen con sus aventuras y que defienden la verdad, la justicia, el derecho y el honor. Pero, ¿quiénes son, en verdad, nuestros héroes? O, mejor aún, ¿qué es el heroísmo?

Según las definiciones de diccionarios, el heroísmo es una actitud de generosidad extraordinaria, que sitúa el bien y las necesidades de los demás antes de las propias. Nada que ver con una fuerza extraordinaria o con poderes sorprendentes. Quizá Álvaro tenga razón, defendiendo a las personas y llorando por los cerditos… Una generosidad extraordinaria.

Pienso, por ejemplo en la mamá de Antonio. Antonio está en una silla de ruedas, porque recibió balazos en la espina dorsal cuando andaba con pandillas. El joven se había metido en pandillas, porque no le parecía encontrar en casa la atención, el respeto y el cuidado que deseaba. Cuando acabó en el hospital y paralizado, Antonio se sentía deprimido. Fue entonces cuando su mamá pasó largas noches en vela con él y empezó a leerle la Biblia. Antonio en ese momento no era creyente, pero escuchaba las palabras que leía su mamá y, poco a poco, empezó a acercarse a Dios. Fue el heroísmo de la mamá lo que salvó a Antonio, que ahora da testimonio de su fe y es parte de un grupo de jóvenes en la iglesia.

Otra definición sitúa a los héroes como personas que saben enfrentarse a situaciones que requieren una fortaleza, aguante o valentía fuera de lo común. Héroes y heroínas pueden ser personas muy cercanas a nosotras que viven situaciones de tremendo dolor o dificultad y saben mantener su entereza.

Pienso aquí en Shamina, una joven que nació con espina bífida y que, en algunos momentos ha quedado totalmente paralizada y con tremendos dolores. Shamina, con la ayuda y el apoyo de su mamá que a veces ha tenido que enfrentarse a médicos que ya se daban por vencidos y decían que la niña nunca caminaría, se ha matriculado en college, y está estudiando y echándole todas las ganas que puede, y no dejándose vencer por el desaliento o la falta de esperanza.

Muchas veces se puede confundir a un héroe con una estrella. Es una tentación fácil. Pero los artistas, por muy maravillosos que sean, no son héroes sólo por el hecho de ser famosos. Lo que los definiría como héroes sería hacer algo por los demás, entregarse con todo lo que son y con todo su talento. Dicía el famoso tenista Arthur Ashe que “el verdadero heroísmo es notablemente sobrio, muy poco dramático. No consiste en el impulso de sobrepasar a los demás a cualquier precio, sino en el impulso de servir a los demás a cualquier precio”. Según esta definición, podemos encontrar verdaderos héroes, héroes muy reales, muy cerca de nosotros. Puede ser nuestra abuelita, nuestra mamá o un vecino o padrino; quizá nuestros propios padres cruzando el desierto con riesgos enormes… por nuestro futuro.

Un héroe cristiano es un santo

Hay santos que no hacen mucho ruido, como Alfonso, el portero de un monasterio que dedicó toda su vida a abrir la puerta para que otros encontraran a Dios, o santa Teresita del Niño Jesús, que murió muy joven y estuvo siempre en un convento de clausura. Otros que hicieron cosas extraordinarias por los demás y que dieron su vida por la fe. Son personas grandes, como san Francisco Javier, un gran evangelizador, san Pablo el gran enamorado de Cristo. Pero no se trata tanto del ruido cuanto de la intención de amor y servicio apasionado a Cristo y a los demás. El santo no tiene por qué hacer mucho ruido, pero el santo tiene en la raíz de su identidad ese impulso a servir a los demás a cualquier precio. Un santo no es un ser raro o extraordinario, sino una persona llamada por Dios a seguirle con toda generosidad, valor, servicio, compasión, aguante y fortaleza. Podrías ser tú mismo.

 

Fotos: Immaculate Heart of Mary Parish, San Antonio, Texas

Grupo Jesús and Mary's Group, Clareteen, y Grupo Génesis

 

 
Oprimir CTRL para varias opciones

Síguenos en: