La generación que erradique el hambre

 Por Dulce Gamboa

Mi época favorita del año —cuando puedo pasar tiempo con miembros, activistas y simpatizantes de Bread for the World— es nuestro Día Nacional de Encuentro y Cabildeo. No hay nada más inspirador para mí que ver a la gente rezando en las salas del Congreso y abogando ante sus senadores y representantes, para acabar con el hambre y la pobreza en Estados Unidos y el extranjero.

Este año es muy especial. Estamos celebrando 40 años de esfuerzos de apoyo exitosos —mano a mano con iglesias y cristianos en todo el país— que se han traducido en victorias importantes para las personas pobres y que sufren hambre. Ser parte de este evento de Bread es una experiencia transformacional.

 

Con nuestras voces unidas y mediante nuestro trabajo, hemos ayudado a reducir el hambre extrema a la mitad, globalmente; a proteger programas de lucha contra el hambre vitales, de recortes masivos en tiempos económicos inciertos; y a que las comunidades tengan una voz en el Congreso.

 

También estamos aumentando los esfuerzos para incluir asuntos nuevos para nosotros, como la reforma de inmigración con una vía hacia la ciudadanía. Alrededor de un tercio de los inmigrantes no autorizados viven en la pobreza; su falta de estatus legal es un factor en que estén en riesgo de hambre. Como cristianos, no podemos permitir que nuestros hermanos y hermanas pasen hambre. La Biblia nos llama a tratar al extranjero que viva entre nosotros como a uno de nosotros y a amarlo como a nosotros mismos.

 

Nos estamos ocupando de estos temas con el fin de alcanzar nuestra meta de erradicar el hambre para el año 2030. Haciendo que el Congreso se concentre en la creación de empleos, con un énfasis en el pleno empleo y un trato justo para los trabajadores —incluyendo a marginados como los indocumentados y los ciudadanos en proceso de reinserción— y colaborando con los líderes comunitarios, podemos lograr que el hambre sea historia.

 

Les invito a unírsenos en nuestra campaña para erradicar el hambre. Los hispanos tenemos que luchar contra los problemas de nuestras comunidades y el hambre es uno ellos. Como la minoría más grande en Estados Unidos tenemos derecho a opinar sobre las decisiones que toma el Congreso con el dinero que pagamos en impuestos y las políticas que afectan nuestra vida diaria. Trabajamos duro en nuestras iglesias y centros de distribución de alimentos, para ayudar a quienes están en apuros; esto es vital, pero hay que atacar las causas estructurales profundas de la pobreza, haciendo que nuestro gobierno tome las decisiones económicas, sociales y políticas necesarias para acabar con el hambre en nuestro tiempo.

 

Como lo han demostrado los últimos dos años, cuando los jóvenes se unen, son una fuerza a tener en cuenta. Ustedes han sido bendecidos con la oportunidad de lograr cambios para sus seres queridos. Seamos la generación que erradique el hambre. Respondamos al llamado del Papa Francisco a orar y actuar contra el hambre. ¡Qué nuestra voz sea escuchada!

 

 

Dulce Gamboa es la Asociada de Relaciones con los Latinos de Bread for the World. También es miembro de la Junta Directiva de la Franciscan Action Network y realiza trabajo voluntario como profesora de inglés y educación cívica. Descubra más sobre su trabajo en www.bread.org.


 

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